Karina Ramirez Karina Ramirez

La izquierda de Petro

#Opinión Paul Valdes Cervantes

Petro es un ejemplo de una izquierda pragmatica. Grandes expectativas de cambio han generado un bono democrático, sin embargo los estragos de la pandemia, la crisis económica y la inflación representan todo con reto para la narrativa, y la gestión de los gobiernos de izquierda como el de Gustavo Petro en Colombia.

La izquierda latinoamericana tiene un larga tradición en la región, y en los últimos años ha venido cosechando triunfos electorales al grado de ser mayoría en un subcontinente dominado en las últimas decadas por la derecha.  Las dictaduras y autoritarismos de los 70s y 80s, dieron paso a gobiernos democráticos tanto de izquierda como de derecha en casi todos los paises de América Latina. Sin embargo, la desafección en la política, el deficit democrático ha generado que importantes segmentos esten insatisfechos con el estado de cosas existente. En un ambiente de opinión propició para el cambio, la izquierda ha ganando terreno en países donde tradicionalmente gobernaba la derecha como el caso de Colombia.

Gustavo Petro, ex guerrillero del M-19  y candidato presidencial en tres ocasiones, triunfo en su más reciente participación con más del 50% de los votos, y se convirtió en el primer presidente proveniente de la izquierda en Colombia. De esta manera, el país cafetalero se suma al bloque gobernado por la izquierda latinoamericana, desde los más radicales como Venezuela, Cuba, Nicaragua, pasando por Bolivia, Paraguay, hasta los moderados como México, Peru, Chile, Argentina, Colombia, y proximamente, en octubre, el gigante sudamericano Brasil tendrá elecciones en los que la figura del expresidente Lula Da Silva tiene probabilidades de ganar y engrosar la lista de países gobernados por la izquierda. El reto de la izquierda es complejo, pero empieza por gestionar el bono democrático, y reactivar la economía de millones de personas que ha sido lastimada por la pandemia, el desempleo, y recientemente por el alza de precios.

La narrativa con la que esta ganando la izquierda apunta a una crítica ferrea a los abusos del neoliberalismo, la desigualdad social, y la corrupción. De manera similar a López Obrador en 2018, Petro baso su campaña en la crítica a la corrupción de las élites, la desigualdad, y la pobreza. El actual Presidente colombiano es acompañado por Francia Marquez como vicepresidenta, quien se convertirá en la primera mujer afrodescendiente en el cargo, y de esta manera, refleja el cambio social asentado en las urnas.

El triunfo de la izquierda viene predecedido por décadas de bajo crecimiento económico, y desconfianza en las políticas de libre mercado. Una mayoría de la población cree que la distribución de la riqueza no es justa. En caso de México en 2018, como el de Colombia en 2022, el triunfo de la izquierda viene precedido de gobiernos con niveles de desaprobación cercanos al 80%, y una insatisfacción de importantes segmentos, como el de jóvenes urbanos y escolarizados, que los animo a votar mayortariamente por el cambio de gobierno.

El gobierno de Petro apuesta por una izquierda pragmatica, porque busca disminuir la desigualdad con el apoyo del Estado, para redistribuir la tierra agrícola, atender la salud y pensiones a grupos vulnerables, pero al mismo tiempo busca generar una política de sustentabilidad de la industria petrolera apostando por energías limpias. De igual forma, prometió desarrollar el capitalismo primero, para después redistribuir el ingreso mediante impuestos progresivos. Una economía crece por la inversión de particulares por lo que es necesario brindar certeza jurídica, apoyar la ciencia y tecnología.

Petro es un ejemplo de una izquierda pragmatica. Grandes expectativas de cambio han generado un bono democrático, sin embargo los estragos de la pandemia, la crisis económica y la inflación representan todo con reto para la narrativa, y la gestión de los gobiernos de izquierda como el de Gustavo Petro en Colombia.